Enrique Prieto Silva

General de División - Abogado - Profesor - Escritor

CARACAS - VENEZUELA

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Miércoles, 14 de Marzo de 2012

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artículos de educación

EL CURRÍCULO "BOLIVARIANO"

Enrique Prieto Silva

Sábado 5 de abril de 2008

El martes 2 de enero de 2001, cuando por primera vez el ministro de Educación intentó con el decreto 1011, imponer la tesis del Estado Docente, bajo la concepción del pater Estado como ductor y formador (manipulador) de la mente de niños y jóvenes, suplantando la familia y la misma sociedad global no politizada en la tarea natural de su educación básica y elemental, dirigimos al ministro una carta pública que aparece en el archivo de esta Revista, donde con preocupación docente definimos criterios básicos gestados por las ciencias de la educación, dentro de otras sociales.

Desde entonces, visualizamos la tendencia militarista gestada en la mente del Tcnel. Chávez y su equipo sirviente, en su mayoría militares activos y retirados, para organizar y orientar el proceso educativo del país, en la creencia de que la educación militar que se imparte en los institutos de esta institución, que sigue los parámetros metodológicos de la ciencia, es un contexto que puede ser emulado de manera generalizada y utilizar sus parámetros como elementos básicos educativos, sin percatarse o no saberlo, que este sistema o rama educativa es solo una parte  técnico especializada del gran contenido educativo del currículo nacional. No obstante, sin menospreciar o demeritar el alto grado que alcanzan los militares que se dedican a la docencia, tanto militar como general, con sus excepciones, son niveles empíricos logrados del aprendizaje en manuales especializados para esta parte de la disciplina docente.

Es entonces evidente y lamentable, que personas con vocación y formación docente como han sido algunos de los directivos del ramo de la educación en Venezuela, se hayan dejado guiar por algunos de estos militares, cuya formación profesional solo ha estado dentro del campo del militarismo. Mas grave aún, que hayan permitido elaborar “panfletos” como este proyecto de currículo, que se atreven a tratar de impones como elemento básico y guía para conducir la modelación de nuestra infancia y juventud, incapaces de discernir entre lo bueno y lo malo.

En la oportunidad de la carta en comento manifestamos lo que ratificamos hoy, que como ciudadanos de un país irrevocablemente libre e independiente, que fundamenta su patrimonio moral y sus valores de libertad, igualdad, justicia y paz internacional en la doctrina de Simón Bolívar, el Libertador; tal como lo consagra la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, nos corresponde vigilar la acción de gobierno y demandarle su correcto servicio.

No es aceptable, que bajo el supuesto apoyo del pueblo, negado el 2D, utilizando el chantaje contra nuestros docentes se quieran imponer orientaciones políticas distintas a las establecidas en la Constitución. Ella establece que: “la educación es un derecho humano y un deber social fundamental, es democrática, gratuita y obligatoria. El Estado la asumirá como función indeclinable y de máximo interés en todos sus niveles y modalidades, y como instrumento del conocimiento científico, humanístico y tecnológico al servicio de la sociedad”. Agrega, que “el derecho a una educación integral, de calidad, permanente, en igualdad de condiciones y oportunidades, sin mas limitaciones que las derivadas de sus aptitudes, vocación y aspiraciones”.

Como podemos ver, el Estado es solo el medio para que se generalice e imparta la educación, llamada formal, la de la escuela como siempre la hemos conocido. Es decir, esa educación que se legaliza y reglamenta para la unificación de la cultura, que no es mas que el complemento, especialmente en el niño y el adolecente, de la obligación educativa del padre y la madre, la cual se asigna al “maestro”, guiado por la comunidad educativa (padres y representantes), quienes celosamente ejercen el control para evitar la intervención del Estado en la catequización de los hijos y representados, como lamentablemente viene ocurriendo en muchos maestros desviados hacia la tendencia llamada “bolivariana”, que han trastornado las bases sociales e históricas del currículo. Esos parámetros que hoy quieren imponer y que ha tenido un nuevo rechazo.

Ratificamos lo que antes dijimos, que la libertad a toda ratio, es del ciudadano, ya que no sería concebible una nación libre y un ciudadano subyugado. Libertad, es la capacidad de autodeterminación de la voluntad, que permite a los seres humanos actuar como deseen. En este sentido, suele ser denominada libertad individual. Esta libertad, relativa en los niños y adolescentes, es orientada y representada con potestad por los padres o representantes legales. Ello cambia radicalmente la interpretación del llamado Estado docente, al cual solo corresponde la obligación de estructurar y organizar el sistema curricular educativo que decida la sociedad civil no organizada políticamente. Es un papel de servidor ciudadano y no de patrón.

En cuanto al currículo nacional, es una ridiculez calificarlo de “bolivariano” como lo han hecho. Ello da la idea de la existencia o cambio programático, como en verdad han querido imponer, no como una programación, sino como un adoctrinamiento conductista, sin base socio filosófica, que tienda al deber ser de orientar la formación de un hombre útil e insertable en el seno de una, su sociedad actual, moderna y futurista, que aunque para muchos es negativo, no podemos apartarla del mundo globalizado.

Currículo o Curriculum, en un sentido amplio es el curso de enseñanza y aprendizaje sistemáticamente organizado. En un sentido restringido, también se denomina a los temas de estudio en los distintos grados y niveles de enseñanza. Otras definiciones incluyen los programas de estudio de profesores, alumnos y profesionales. Para el tema que tratamos es necesario entender, que todo sistema de educación está basado en un proyecto curricular, pero en muchos países, especialmente en la Europa continental, América Latina y en algunas naciones de Asia, la palabra currículo no es muy familiar. Por lo general, currículo significa programas de estudio e instrucción y en la mayor parte del mundo consiste en una relación de temas prescritos para cada nivel y grado de enseñanza, con un ajustado número de horas por semana y año. Es de importancia señalar, que en un currículo se impone fundamentalmente, la necesaria taxonomía de objetivos claros, definidos y concatenados para los distintos niveles educativos, así como los fines y contenidos para cada asignatura. He aquí donde adolece de la mayor insuficiencia el “currículo bolivariano”.

Sin caer en la retórica, debemos reconocer la necesidad de la reforma curricular ya que nadie duda la deficiencia de nuestra educación, especialmente de la elemental, básica o primaria, cuya causa no debemos verla con un solo prisma, el de “la democracia corrupta o de los 40 años”. El hecho de que después de casi diez años del gobierno “bolivariano” es hasta ahora cuando se haya intentado de manera fallida la reforma, demuestra su incompetencia y equivocación al emprenderla, con claro desvío y errónea pedagogía, metodología, estrategia y táctica abierta, que la convierte en un bodrio cargado de subterfugios engañosos para nuestra niñez y juventud. Una vez mas, el venezolano rechaza los subterfugios de reforma constitucional.

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